El cirujano plástico brasilero que operó a Gadafi

El Dr. Ribeiro y Muamar el Gadafi en 1994 cuando se conocieron en Trípoli.

El Dr. Ribeiro y Muamar el Gadafi en 1994 cuando se conocieron en Trípoli.

“No cobré nada de Gadafi pero recibí un regalo en dólares y francos del ministerio de salud Libio.”

El lema de la clínica de Liacyr Ribeiro, de 70 años, en Niterói es “la cirugía plástica y el sentido común.”

El Dr. Ribeiro fue presidente de la Sociedad Brasilera de Cirugía Plástica de los años 91 a 92.  En 1995 estuvo en un búnker de Trípoli con el encargo de cambiar el aspecto de Muamar el Gadafi.  Ha mantenido este secreto 16 años, pero ahora ha revelado como durante una época de conferencias en Argentina y Europa lo contactó Mohamed Zaid, el ministro de salud de Libia, quien lo invitó al congreso Pan-Arábico de Cirugía Plástica de 1994.

Zaid le informó que una persona muy querida se interesaba en verlo, Ribeiro pensó que era la mujer del ministro que deseaba retocar sus pechos, pero en cambio fue conducido por Trípoli hasta la presencia de Gadafi.  El dictador le manifestó en perfecto inglés que deseaba retocar los músculos de su cara para no aparentar ser un hombre viejo ante los jóvenes de su país.  Gadafi manifestó su deseo de un mínima intervención sin cicatrices evidentes y por eso no aceptó la sugerencia de una cirugía más radical y de efectos más perdurables, pero solicitó hacerla de inmediato!.
Ribeiro le explicó que necesitaba un equipo de trabajo y se acordó realizar la cirugía un año después.

El primer paso fue retirar grasa del vientre para rellenar y suavizar los surcos profundos de las mejillas, esto fue dificil pues Gadafi se ejercitaba mucho (tenía una piscina de 100 metros en el búnker) y apenas tenía grasa en la barriga.

La cirugía fue en la madrugada ya que debido al calor sólo los más pobres trabajan en Trípoli.  Gadafi no aceptó ser sedado totalmente por temor a ser asesinado durante la operación. En medio de la operación debieron suspender pues Gadafi deseaba una hamburguesa, con lo cual debió retirarse todo el instrumental médico y se sirvieron bocadillos.

Finalizada la operación el dictador exigió a Ribeiro permanecer 10 días en Trípoli para supervisar su recuperación, tras ese periodo le dijo “Este lugar sin mujeres y bebida debe ser un sacrificio para usted, puede marcharse!”.
En el camino de regreso temió por su vida al ser el autor de un procedimiento que debía mantenerse en secreto. No cobró pero recibió un sobre del ministerio de salud con dólares y francos.

Posteriormente Ribeiro coordinó implantes de pelo, durante los que descubrió una aparente herida de arma blanca en la parte derecha de la cabeza de  Gadafi. Además se realizó una blefaroplastia.

Hace cinco años fue requerido de nuevo por Gadafi pero Ribeiro se negó a regresar.

Via: Sociedad Brasileira de Cirugía Plástica